Tras algún que otro retraso y su estreno en Japón en septiembre del año pasado, Persona 5 llega por fin a PS4 y PS3 esta semana y puede ser que algunos no entendáis el hype que rodea a esta saga. Persona 5 no es un The Witcher ni un Final Fantasy XV, pero ya se ha convertido en el juego más vendido de su desarrolladora en Japón. Esta creación de la compañía Atlus nos trae la historia de un grupo de estudiantes que, para luchar contra los corruptos adultos que dominan una sociedad tóxica y esclavizada, utilizan una aplicación de móvil (sí, habéis leído bien) para navegar por mundos paralelos y entrar en los denominados “palacios” para robar los corazones de los adultos cuyas almas viciadas se han convertido en su objetivo. Así, en el juego tendremos que alternar la vida normal de un muchacho de instituto que asiste a clase, hace actividades y se desarrolla socialmente con la lucha contra demonios en otra dimensión.

Pero empecemos por el principio. Persona 5 es, irónicamente, la sexta entrega de la serie de JRPG Shin Megami Tensei: Persona, que, a su vez, es un spin-off de la franquicia Megami Tensei concebida por Atlus. Persona fue creado, en parte, como una forma de competir con otras sagas populares como Final Fantasy o Dragon Quest  sin tener que “traicionar” a sus fieles seguidores y bajar la dificultad que caracterizaba a sus juegos (aunque ya alguna vez han tenido que parchear un juego para hacerlo más accesible, como ocurrió con Catherine).

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La saga Persona nos introducía a grupos de adolescentes capaces de invocar aspectos de su psique en forma de criaturas o demonios llamados Persona. Pero no os dejéis llevar por los prejuicios ni consideréis que es un simple videojuego con una trama de fantasía, pues estos videojuegos exploran las teorías de la psicología analítica de Carl Jung sobre el inconsciente colectivo y los arquetipos.  Jung definía la persona como una máscara, una proyección que hacemos de nosotros mismos a los demás y que puede depender del contexto social en el que estemos. Así, los personajes utilizan una proyección de sí mismos para enfrentarse al enemigo: las Sombras, que en la teoría de Jung es el conjunto de características que negamos de nosotros mismos. Por supuesto, es posible completar el juego ignorando por completo toda la teoría de Jung, pero eso no significa que no se trate de una forma muy inteligente de aplicarla a la trama.

Pero todavía hay más: en anteriores entregas, Persona incorporaba temas diversos y apasionantes: el abrazo a esa parte negativa de nosotros mismos que tanto nos esforzamos por rechazar, la aceptación de la muerte, la necesidad de los vínculos sociales y el contacto humano para desarrollarnos. La narrativa y las pequeñas historias que se contaban en las misiones secundarias eran humanas y hasta capaces de arrancar una lágrima en más de una ocasión. Todo ello junto con un sistema de combate por turnos que exigía estrategia, conocimiento y atención a los enemigos.

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Todavía no sabemos qué nos deparará exactamente esta nueva entrega, aunque por los análisis y las notas que ha recibido podemos deducir que Atlus no ha bajado el listón. Nosotros sólo esperamos que se os haya despertado algo de curiosidad sobre el juego… y que llegue ya a nuestras manos.

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