Otro año más de E3. Otro año más de conferencias a horas tortuosas, de esperanzas incumplidas, de alegrías y decepciones. Aunque todavía queda el día de hoy para que el recinto de la feria internacional de videojuegos por excelencia cierre sus puertas, las principales compañías ya nos han enseñado toda su artillería y sus apuestas para el futuro. Algunas nos han sorprendido y otras nos han decepcionado, pero esto, al fin y al cabo, es el E3; y por mucho que nos quejemos, sabemos que el hype se nos ha metido de forma irremediable en el cuerpo.

El ciclo de conferencias empezaba el sábado con Electronic Arts y con los ya predecibles FIFA 18, Need for Speed: Payback, DLC de Battlefield… y casi media hora de gameplay de Battlefront II, que, aunque tenía una pinta espectacular, pecaba de excesiva duración. Pero también nos esperaban pequeñas sorpresas: A Way Out, de los creadores de Brothers: A Tale of Two Sons, un cooperativo con pantalla dividida en el que tendremos que huir de una prisión; y Anthem, la nueva IP de Bioware, de la que sólo vimos un tráiler.

Al día siguiente le tocaba el turno a Microsoft y, aunque por lo general se suele decir que esta nunca puede competir con la de Sony, este año tenemos que discrepar. Microsoft reveló por fin Xbox One X, la antes conocida como Project Scorpio, que tiene el tamaño de Xbox One S pero una potencia mayor que cualquier otra consola (y creednos que este último punto se encargaron de dejarlo muy claro). Y, tras unos minutos de monólogo sobre las especificaciones de la consola, Microsoft fue al grano, enseñando un juego tras otro.

Hasta 22 exclusivos enseñó Microsoft de los hasta 42 juegos que tenían guardados. De los grandes pudimos ver Assassin’s Creed Origins con unos paisajes maravillosos y gameplay incluido; el inesperado Metro Exodus; la secuela de Life is Strange a la que más de uno le tiene mil ganas; el divertido cooperativo Sea of Thieves; otro gameplay del esperadísimo Shadow of War; y un pequeño gameplay de Anthem, cuyo tráiler se vio en la charla de EA y que impresionó y se ganó la curiosidad de más de uno. También hubo espacio para los indies: el curioso The Artful Escape con su diseño psicodélico, The Last Night y su preciosa estética píxel (que viene con polémica incluida), Cuphead o el precioso Ori and the Will of Wisps, secuela de Ori and the Blind Forest.

Bethesda, por otro lado, mostró las versiones de Doom y Fallout 4 para VR, además de The Elder Scrolls y un spin off de Dishonored llamado Death of the Outsider. Y lo más importante: The Evil Within 2, que promete más gore y la vuelta de Sebastian Castellanos, esta vez buscando a su hija; y Wolfenstein 2: The New Colossus, con más nazis a los que destruir.

La conferencia de PC Gaming, aunque mejoró en duración y dinamismo con respecto a otros años, enseñó poco en comparación con las otras conferencias. Además de insistir en la potencia de los ordenadores frente a las consolas, mostraron Age of Empires: Definitive Edition; Lawbreakers, un cooperativo que promete ser muy divertido; BattleTech; DLCs de XCOM 2 y pequeñas joyas como Tunic o Ooblets.

La siguiente fue Ubisoft, de la que nadie esperaba mucho más allá del nuevo Assassin’s Creed, pero que acabó dando una de las mejores sorpresas del evento. La presencia del asesino Bayek no faltó, como tampoco faltó Far Cry 5: parece que nos vamos a divertir mientras combatimos el culto fanático que ha invadido Fall’s End. South Park también estuvo presente junto con su juego para móviles; Just Dance 2018 también, con su acostumbrada actuación que siempre nos deja un poco descolocados. También anunció Skull and Bones, un cooperativo de batallas de barcos que aprovecha las mecánicas del Assassin’s Creed: Black Flag. Y se reservó la gran sorpresa para el final: Beyond Good and Evil 2, que funcionará como precuela del juego publicado en 2003. Ver a Michel Ancel llorando al salir al escenario tras quince años persiguiendo este proyecto fue, sin duda, un momento impagable.

Mucho se esperaba de la conferencia de Sony, que suele barrer a las demás compañías con su show. Pero, aunque trajeron multitud de juegos, no pudieron evitar que se transmitiera una ligera decepción entre el público. Entre lo más destacado: Detroit: Become Human con un sistema de decisiones aparentemente mejorado; el Spider-Man de mundo abierto que, admitámoslo, tiene pintaza aunque no seas un gran fan del superhéroe; y Days Gone, que recuerda a The Last of Us pero con los zombies de Guerra Mundial Z. También vimos Call of Duty: WWII y los DLCs Uncharted: The Lost Legacy y Horizon: The Frozen Wilds, además de la preciosidad de Ni No Kuni II: Revenant Kingdom. Y, sin duda, lo que más gustó: el impresionante tráiler del nuevo God of War con Kratos, su hijo y paisajes con colosos enterrados en el suelo; y el remake de Shadow of the Colossus, el aclamado juego de Team ICO para la PS2 que también fue remasterizado para la PS3. Buenos juegos y buenas sorpresas, aunque muchos notaron la ausencia de The Last of Us II y Final Fantasy VII.

Para el final quedaba Nintendo, que aún tenía alguna que otra sorpresa en el tintero. La compañía nipona anunciaba Yoshi y Kirby para Switch, DLCs de Zelda: Breath of the Wild, así como el desarrollo de un nuevo Pokémon de la mano de GameFreak. También revelaron, atención, el regreso de Samus Aran porque Metroid Prime 4 está en desarrollo. Aunque pocas cosas pudieron superar el gameplay del Super Mario Odyssey y el momentazo en el que Mario posee a un dinosaurio con la ayuda de su gorra.

 Y a vosotros, ¿qué es lo que más os ha gustado de este E3?

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