Visto en EUROGAMER

En Battlefield 3 hay cuatro clases, que varían considerablemente la fórmula de otros Battlefield pero que, a su vez, saben mantener la distancia con Call of Duty/Modern Warfare y diferenciarlo lo suficiente para darle una necesaria personalidad.

Para empezar está el médico; no es la típica clase inútil y altruista, aburrida, y sólo apta para introvertidos: se ha mezclado con la de el soldado raso tradicional, el de “asalto”. Tendremos los mejores rifles disponibles, ideales para combates a corta y media distancia, seremos buenos con las granadas e ideales para tomar las primeras líneas y liderar el avance del equipo. El médico es, digamos, la clase básica, la clase por defecto, la más balanceada y que, además, tiene la característica de que puede sanar a los demás y, así, ganar experiencia extra.

Luego está el ingeniero, que es hiper útil en las fases en las que hay vehículos, ya que puede repararlo y goza de ciertas ventajas en las que no han querido profundizar. Y tiene una característica muy curiosa: tiene una linterna enganchada al rifle (que se puede apagar y encender a gusto del consumidor) y que irá de perlas en túneles y lugares cerrados. Los demás no tendrán esta ventaja. Por si fuese poco, esta linterna es capaz de deslumbrar a los enemigos cuando estás cerca. Nosotros hemos intentado acuchillar a un rival y, de repente, se ha girado y nos ha iluminado. Hemos visto un fogonazo durante pocos milisegundos pero… Ya era demasiado tarde. Esa desorientación ha sido suficiente para que el otro se acercase a mi costado y me diese mi propia medicina.

Está también el clásico “gunner”, el de la metralleta pesada. Tiene poca precisión pero un cargador que da para rato. Y, como novedad, permiten que cuando estás en el suelo puedas plantarlo y desplegar un bípode en el que apoyarlo. Tu movilidad se reduce drásticamente, pero la puntería hace todo lo contrario.

Una de las ventajas de esta clase es que le saca todo el jugo al fuego de apoyo. En Battlefield 3 se nota la presión, y cuando estás bajo ráfagas enemigas, aunque no te den, tu campo de visión se reduce y tus movimientos estarán algo más limitados. Así que si tus amigos quieren cruzar una calle puedes cubrirlos con disparos indiscriminados que dificulten la puntería rival, y te darán puntos por ello. Esto es aplicable a todas las clases, pero aquí se nota especialmente.

Por último está el francotirador, una clase que como definen los propios de DICE “gusts y se odia a partes iguales”. Podrás aguantar la respiración para tener más precisión, pero serás peor en la carrera y en la corta distancia. Además, para no darte deasiada ventaja, los francotiradores emitirán suaves destellos de luz cuando el sol toque en su mira, y será más fácil verlos de lejos y cubrirse ante eventuales ataques.

A todas estas clases hay que añadir un montón de habilidades y accesorios que se podrán configurar y “cierta persistencia” de la que no nos han querido hablar. Tenemos mucha curiosidad por saber si habrá perks, habilidades desbloqueables y qué aportará cada nivel, pero parece que de momento quiere guardárselo y explicarlo como es debido algo más adelante.

Total, que la pantalla que jugamos era por objetivos y primero teníamos que tomar unas placitas al aire libre, después entrar en unos túneles y dominar la corta distancia -puedes cambiar de clase cada vez que mueres- y luego volver salir s París y luchar en un entorno urbano con edificios y calles típicas de ciudad europea.

Qué decir que no imaginéis: se controla como cualquier shooter pero va fluído como una mala cosa, las animaciones son deliciosas -hay algunas creadas especialmenge para saltar bancos verjas, etc- y la contundencia y sensación al disparar un arma no tiene rival.

Queda por ver si los vehículos desnivelarán mucho el ritmo de cada partida, ya que es un elemento poco conocido por los amantes de MW y los jets pintan que serán potentillos. También tenemos muchas ganas de probar nuevos mapas; el que hemos visto es ejemplar, pero es todo un reto mantener este nivel.

Battlefield 3 es sin duda una de las sorpresas mayúsculas del año. Ya imaginábamos que sería excelente, pero hasta hoy no hemos podido confirmar que mejora todavía más cuando lo controlas. El motor Frostbite2 permite jugar con la destrucción de los escenarios de manera muy orgánica -no se destruye todo, tienes que trabajártelo- y aporta otra capa más de profundidad en la estrategia, las clases están pensadas con maestría y el ritmo es ejemplar. Quedan pocos meses por saber quién ganará, pero Modern Warfare 3 lo tendrá fráncamente difícil. Hacía tiempo que no me sorprendía tanto con un juego.

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